Con las últimas renovaciones de la Legislatura quedan pocos diputados que conozcan el Reglamento al pie de la letra y eso se nota. Sin ir más lejos, el jueves pasado durante la sesión ordinaria la diputada Liliana Parada pidió que se adelante el tratamiento de un proyecto para que fuera considerado luego de una iniciativa que necesitaba 40 votos para su sanción, creída que su proyecto requería la misma cantidad de votos aunque no era así. No obstante, obtuvo el acuerdo de sus colegas para analizar la iniciativa, la cual obtuvo 34 votos positivos. Ni bien ocurrió esto, Parada volvió a pedir la palabra y todos pensaron que era para agradecer el gesto. Sin embargo, para sorpresa de propios y ajenos, la diputada pidió que se reservara el proyecto en Secretaría Parlamentaria convencida de que no había logrado la mayoría especial necesaria para su aprobación. Claro que había diputados que, conscientes del error, no tomaron en cuenta el pedido. Marche un reglamento para la diputada!
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