El Cildañez se prepara para El Niño
16 Septiembre 2026
El Gobierno porteño avanza con la limpieza del conducto del arroyo Cildañez, donde se retirarán más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos acumulados. La obra permitirá recuperar hasta un 15% de su capacidad de escurrimiento y beneficiará directamente a 360.000 vecinos del sur porteño durante lluvias intensas.
La Ciudad de Buenos Aires ingresó en la última etapa de una amplia obra de limpieza del arroyo Cildañez, que comenzó a fines de 2024 con el dragado del cauce en su desembocadura y que, al finalizar, habrá permitido retirar más de 37.000 metros cúbicos de sedimentos acumulados.
La intervención tiene por objetivo recuperar capacidad hidráulica del arroyo, mejorar el escurrimiento del sistema pluvial y reducir los anegamientos aguas arriba durante las tormentas, lo que beneficiará de forma directa a 360.000 vecinos. Se trata de una de las acciones que la Ciudad lleva adelante ante la llegada del fenómeno “El Niño”.
El arroyo Cildañez recorre 11 kilómetros, atraviesa diez barrios y alcanza a las comunas 7, 8, 9 y 10. Forma parte del sistema de cuencas del sur que descargan en el Riachuelo y por su recorrido pueden circular hasta 225.000 litros de agua por segundo.
El curso de agua fue entubado entre 1962 y 1965 y corre bajo tierra por un conducto que transporta el agua de lluvia de una porción importante del suroeste porteño. A cielo abierto se mantiene un tramo de 800 metros previo a su desembocadura en el Riachuelo.
A lo largo de los años, dentro del conducto se acumularon sedimentos y residuos sólidos que disminuyeron la capacidad de circulación del agua. Se trata de la primera vez, desde su entubamiento, que se realiza esta limpieza. Recuperar ese espacio permite que el sistema drene de manera más eficiente y a su máxima capacidad.
Los trabajos sobre el arroyo se desarrollaron en etapas, de acuerdo con las características de cada tramo. Las tareas comenzaron en el sector a cielo abierto y entre fines de 2024 y enero de 2025 se dragó el cauce previo a la desembocadura en el Riachuelo mediante una draga para canales de río, con el objetivo de ampliar la sección útil del arroyo en ese punto.
Completada esa adecuación, la obra pasó durante los meses siguientes al tramo entubado, que presenta una mayor complejidad porque exige ingresar al conducto. Para hacerlo, se abrieron distintos puntos de acceso. La primera etapa se ejecutó a fines de 2025 dentro del Parque Indoamericano, donde se extrajeron 5.400 metros cúbicos de sedimentos.
La segunda etapa, dentro del Parque de la Ciudad, transita ahora sus semanas finales y permitirá retirar otros 16.300 metros cúbicos de sedimentos. De esta manera, solo dentro del conducto se habrán retirado más de 21.700 metros cúbicos, un volumen equivalente a diez piletas olímpicas.
Al sumar el dragado inicial, durante el cual se retiraron 15.400 metros cúbicos, el total de la obra supera los 37.000 metros cúbicos de sedimentos retirados. La limpieza completa permitirá que el conducto recupere hasta un 15% de su capacidad de escurrimiento.
“Este es el tipo de obra que quizás no se ve desde la superficie, pero que cambia la respuesta del sistema cuando llega una tormenta fuerte. Nos preparamos para meses complejos y recuperar la capacidad del arroyo Cildañez nos va a ayudar a evitar que haya agua en la calles en eventos de lluvias intensas”, afirmaron desde el Ministerio de Espacio Público.
Para poder ingresar al tramo entubado del arroyo Cildañez se abrieron losas en distintos puntos del recorrido y se construyeron seis bocas de acceso, que quedarán disponibles para las tareas de limpieza y mantenimiento de aquí en adelante.
El trabajo avanza de manera secuencial, de aguas arriba hacia aguas abajo. Primero se instalan ataguías, que son tabiques provisorios destinados a aislar el tramo, junto con ventilación forzada y bombeo para poder operar en seco.
Dentro del conducto, dos equipos barren el sedimento hacia las bocas de acceso, desde donde retroexcavadoras retiran el material y lo depositan en piletas de secado. Allí escurre el líquido remanente, que luego se bombea nuevamente al conducto.
Por último, el sedimento se estabiliza con hidróxido de calcio y se traslada al CEAMSE en camiones de gran capacidad, mediante un protocolo de control diario.
El nuevo plan de obras pluviales responde a un escenario climático exigente. El Servicio Meteorológico Nacional estima que el fenómeno de “El Niño” será fuerte entre septiembre y octubre, con lluvias por encima de lo normal, tormentas con ráfagas y acumulaciones de agua en períodos muy cortos.
Históricamente, fenómenos de este tipo pueden generar anegamientos por saturación del sistema pluvial y por el efecto tapón que provocan las sudestadas sobre el Río de la Plata.
Frente a ese diagnóstico, el Gobierno porteño definió un plan de acción preventivo y de respuesta basado en alertas meteorológicas, que combina el monitoreo de zonas de riesgo con el despliegue territorial en las 15 comunas sobre 177 puntos identificados: 83 fijos en pasos bajo nivel y puentes, y 94 dinámicos para verificar desagües, estaciones de bombeo y eventuales acumulaciones de agua.
La activación se define según el nivel de alerta y se coordina desde el Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil, que articula a distintos organismos del Estado porteño.
Desde el inicio de la gestión de Jorge Macri se ejecutaron 64 obras de ampliación, adecuación, reparación y limpieza de la red pluvial y del Plan Hidráulico, con más de 13.000 metros lineales de conductos nuevos.
También se completaron los túneles aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, que mejoran el drenaje en el Parque Saavedra y la avenida Cabildo, y se amplió el reservorio del Parque Sarmiento, con capacidad para almacenar el equivalente a 100 piletas de natación olímpicas.
En simultáneo, la zona sur concentra inversiones en las cuencas de los arroyos Cildañez y San Pedrito, con obras que evitarán anegamientos en Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y Villa Soldati.
A esto se suma el trabajo preventivo diario, que incluye la limpieza regular de los sumideros y el control permanente de los conductos subterráneos que atraviesan la Ciudad.


